Enciclopedia Virtual de las Serpientes
El Cascabel

 

 

Cascabel de Crotalus durissus - foto Rodolfo Capdevielle

 

 

El cascabel, campanilla o crótalo, es un órgano que da a estas serpientes el nombre con el que son universalmente conocidos.
Los segmentos córneos, secos y duros situados al extremo de la cola, que constituyen el cascabel, son en realidad una serie de segmentos de piel no mudada, de los cuales se añade uno a cada muda. La piel del extremo de la cola, donde se han de formar loscascabeles, está muy modificada y se ha hecho más gruesa, y el extremo de la cola ha cambiado de forma.
La Víbora de cascabel recién nacida presenta una gran escama redondeada al extremo de la cola, cuyo prebotón se desprende a la primera muda de la piel. Debajo de ella ha tomado forma el primer cascabel, el cual difiere del prebotón por presentar un fuerte estrechamiento, que anticipa los dos estrechamientos del cascabel siguiente. La estrechísima base del primer cascabel encaja en el estrechamiento próximo al centro del cascabel número dos y lo sujeta en posición, si bien no hay unión. El cascabel pequeño, con solamente el prebotón, o con únicamente el primer segmento de cascabel no puede hacer ruido. Sólo cuando se han desarrollado varios segmentos sueltos en sucesivas mudas de piel, puede el movimiento de aquellas secas cáscaras huecas, al frotar una contra otra, producir el característico zumbido agudo que se percibe al vibrar la cola.
El hecho que tantas Serpientes inofensivas hagan vibrar la cola cuando se las molesta constituye una evidente preparación para la evolución del cascabel. Los segmentos trilobulados aumentan de tamaño hasta el décimo segmento, después, siguen aproximadamente iguales, ya que el Ofidio mismo aumenta de longitud (y de anchura de la cola), más lentamente. El hecho que las Víboras de cascabel muden de piel tres o cuatro veces al año durante sus primeros años de vida, refuta completamente la extendida creencia popular que el número de cascabeles corresponde al número de años de edad de la Serpiente. Cuando el cascabel está completo, con el prebotón, el número de cascabeles dividido por tres proporciona la edad aproximada. A medida que va creciendo el cascabel, los elementos del final tienden a desprenderse, sólo excepcionalmente se encuentran más de ocho cascabeles cuando está presente el prebotón, y ese número continua siendo el promedio en las Serpientes mayores, en la que los cascabeles terminales se han desgastado o se han desprendido. El hecho que el número de cascabeles haya pasado a ser parte integrante de todos los relatos de un encuentro con una Víbora de cascabel (de resultados fatales para la Serpiente) ha determinado extraordinarias historias acerca del número de segmentos, ya que la imaginación funciona sin trabas.
La mayor serpiente hallada en la naturaleza y de la cual se tiene noticia fidedigna, poseía treinta y tres segmentos. En cautividad, en el caso de ejemplares que se han acostumbrado completamente a los seres humanos y que no están nunca en contacto con enemigos, se ha visto que los segmentos de un cascabel han llegado a veintinueve. Por lo que se refiere a la producción del sonido, la pérdida de los segmentos terminales de un cascabel es más bien ventajosa, ya que las series mayores tienden a amortiguar que a aumentar el sonido. El cascabel más eficaz es uno de ocho segmentos, justamente por encima del promedio. Un cascabel de esa longitud no se arrastra por el suelo, ya que la Serpiente lleva la cola algo levantada.
La mejor razón que se puede encontrar para la aparición y evolución de un aparato tan eficaz de producción de sonido en una criatura que carece de sentido del oído es la que sirve de advertencia para ahuyentar a animales mayores, a fin de evitar que pisen a la Serpiente o no la molesten.
La evolución de la Víbora de cascabel parece haber ocurrido al oeste de los EE.UU. durante la evolución de la gran diversidad de animales de pezuña de la era Terciaria media, entre los que se encontraban rinocerontes, caballos y camellos, así como diversos rumiantes, además de otros tipos de animales grandes hoy totalmente extintos. No es probable que un animal de tamaño de un bisonte o de un caballo muriese al ser picado por una Serpiente venenosa (ya que su tamaño era grande con relación a la dosis de veneno), pero la experiencia debía ser dolorosísima, mucho más que cualquier herida ordinaria. Por otra parte, cualquiera de los grandes carnívoros podían fácilmente matar a una Víbora de cascabel, pero no sin recibir una descarga de veneno, que, aunque no matase, dejaba una impresión indeleble en su memoria. La Víbora de cascabel, a su vez, al advertir que es la causa de experiencias desagradables, se asegura de librarse de ser molestada. El comportamiento corriente de la Víbora de cascabel, que se mantiene firme en su posición haciendo sonar enérgicamente su cascabel, denota claramente seguridad. Ese comportamiento determinó toda la evolución de la Serpiente, por selección diferencial de aquellos ejemplares que tenían un aparato de sonido más eficaz, y una mayor costumbre de hacerlo sonar. La evolución fue mucho más allá del desarrollo primitivo de un cascabel sonoro, ya que éste presenta diversas características por completo incorporadas a él, tales como las que sirven para reforzar la cadena, para evitar que se arrastre, y para hacer un ruido más fuerte y más alarmante. Esas características testimonian la constante evolución del órgano, que debe continuar hasta la actualidad, pues no existen indicaciones que las Víboras de cascabel hayan pasado el punto máximo de su desarrollo evolutivo ni de su diversificación en sentido favorable. La persistencia de varias formas pequeñas y primitivas es otro testimonio de la eficaz participación del cascabel en el establecimiento de la posición de la Serpiente en su medio.

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